jueves, 13 de junio de 2013

ORACIÓN ES LUZ DEL ALMA

                              

LA ORACIÓN ES LUZ DEL ALMA

De las Homilías del Pseudo-Crisóstomo 
(Suplemento, Homilía 6, Sobre la oración: PG 64, 462-466)

LA ORACIÓN ES LUZ DEL ALMA


Nada hay mejor que la oración y coloquio con Dios, ya que por ella nos ponemos en contacto inmediato con él; y, del mismo modo que nuestros ojos corporales son iluminados al recibir la luz, así también nuestro espíritu, al fijar su atención en Dios, es iluminado con su luz inefable. Me refiero, claro está, a aquella oración que no se hace por rutina, sino de corazón; que no queda circunscrita a unos determinados momentos, sino que se prolonga sin cesar día y noche.

Conviene, en efecto, que la atención de nuestra mente no se limite a concentrarse en Dios de modo repentino, en el momento en que nos decidimos a orar, sino que hay que procurar también que cuando está ocupada en otros menesteres, como el cuidado de los pobres o las obras útiles de beneficencia u otros cuidados cualesquiera, no prescinda del deseo y el recuerdo de Dios, de modo que nuestras obras, como condimentadas con la sal del amor de Dios, se conviertan en un manjar suavísimo para el Señor de todas las cosas. Y también nosotros podremos gozar, en todo momento de nuestra vida, de las ventajas que de ahí resultan, si dedicamos mucho tiempo al Señor.

La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Por ella nuestro espíritu, elevado hasta el cielo, abraza a Dios con abrazos inefables, deseando la leche divina, como un niño que, llorando, llama a su madre; por ella nuestro espíritu espera el cumplimiento de sus propios anhelos y recibe unos bienes que superan todo lo natural y visible.

La oración viene a ser una venerable mensajera nuestra ante Dios, alegra nuestro espíritu, aquieta nuestro ánimo. Me refiero, en efecto, a aquella oración que no consiste en palabras, sino más bien en el deseo de Dios, en una piedad inefable, que no procede de los hombres, sino de la gracia divina, acerca de la cual dice el Apóstol: Nosotros no sabemos pedir como conviene, pero el Espíritu mismo aboga por nosotros con gemidos que no pueden ser expresados en palabras.

Semejante oración, si nos la concede Dios, es de gran valor y no ha de ser despreciada; es un manjar celestial que satisface al alma; el que lo ha gustado, se inflama en el deseo eterno de Dios, como en un fuego ardentísimo que inflama su espíritu.

Para que alcance en ti su perfección, pinta tu casa interior con la moderación y la humildad, hazla resplandeciente con la luz de la justicia, adórnala con buenas obras, como con excelentes láminas de metal, y decórala con la fe y la grandeza de ánimo, a manera de paredes y mosaicos; por encima de todo coloca la oración, como el techo que corona y pone fin al edificio, para disponer así una mansión acabada para el Señor y poderlo recibir como en una casa regia y espléndida, poseyéndolo por la gracia como una imagen colocada en el templo del alma.

GRAN MISION "AÑO DE LA FE" ANUNCIANDO EL KERIGMA

El Camino Neocatecumenal comienza su 'Gran Misión': catequesis públicas en 10.000 plazas de 120 países


El Camino Neocatecumenal comienza su 'Gran Misión': catequesis públicas en 10.000 plazas de 120 países

El Camino Neocatecumenal ha organizado un programa de catequesis en todo el mundo al que ha denominado 'Gran Misión' que dará comienzo el próximo domingo 7 de abril y tendrá lugar en unas 10.000 plazas de 120 naciones. La acción se enmarca en la celebración del Año de la Fe. 


Concretamente, se realizarán cinco catequesis durante los domingos de Pascua en los que se dará respuesta a algunas preguntas como ¿Quién es Dios para ti? ¿Has experimentado en tu vida que Dios existe?, ¿Para qué vives? y ¿Qué es la Iglesia?. 

Entre otras ciudades, la 'Gran Misión' estará presente en 100 plazas de Roma y 50 de Madrid. La idea surgió después de que el Pontificio Consejo para los Laicos y el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización preguntaran al equipo responsable del Camino Neocatecumenal, formado por Kiko Argüello, Carmen Hernández y el sacerdote Mario Pezzi, cómo pensaba el Camino contribuir al Año de la Fe proclamado por Benedicto XVI. 

La responsable del Camino Neocatecumenal en Argentina fue la encargada de presentar el proyecto al todavía cardenal Jorge Mario Bergoglio poco antes de viajar a Roma para participar en el Cónclave en el que resultó elegido nuevo Pontífice. Al conocer la iniciativa, manifestó su alegría y apoyo y deseó abundantes frutos, según ha informado el movimiento. 


Además apunta que el iniciador del Camino, Kiko Argüello, tuvo ocasión de saludar al Papa Francisco brevemente en la residencia Santa Marta y que, durante el encuentro, el Pontífice fue hacia él y le dijo sonriendo: "Vaya lío que has armado, pero tienes que continuar con ese lío". 

Fuente: (Noticia tomada del www.camineo.info) Agradecemos su hermosa labor

sábado, 31 de diciembre de 2011

Testimonio de Kiko Arguello (Fundador del Camino Neocatecumenal)

“Me iba a pegar un tiro, pero Dios tuvo misericordia de mí”

Comienzos. Kiko Argüello muestra una vieja fotografía de la barraca donde vivió  con un grupo de gitanos en el barrio Los Palomares, de Madrid, donde  nació la primera comunidad neocatecumenal.
CUANDO YA EL ATEÍSMO HABÍA PERTURBADO SU VISIÓN DE LA VIDA Y SU EXPERIENCIA DE FE FAMILIAR, DIOS LO TOCÓ PARA TRANSFORMAR DEFINITIVAMENTE SU CORAZÓN Y GUIARLO POR UN NUEVO CAMINO.

Cuando Kiko Argüello no encontraba en su furibundo ateísmo la respuesta al porqué de su existencia, pensó en pegarse un tiro. Pero Dios lo salvó.

En una entrevista con el director de LISTÍN DIARIO, Miguel Franjul, y el periodista Ramón Urbáez, Argüello, al lado del cardenal López Rodríguez y el arzobispo de Santiago, Ramón de la Rosa y Carpio, narró con simplicidad y drama su experiencia de vida, cuando siendo ateo, comunista radical, con la cabeza llena de prejuicios contra la Iglesia y el cristianismo, había llegado a ese punto de que quería suicidarse.

Después de una impactante experiencia personal de conversión, pasó tres años junto a los más pobres entre los pobres en las barracas de Palomeras Altas en Madrid, que le permitieron encontrar la fe e iniciar el Camino Neocatecumenal, un movimiento ha sido aprobado por la Santa Sede y que hoy cuenta con casi un millón de seguidores en todo el mundo.

¿Cómo llegó usted a ese convencimiento del amor de Dios y cómo logra transmitirlo a tantas personas, a través del Camino Neocatecumenal?


Mis padres eran católicos. Yo soy pintor. Estudié Bellas Artes en París y había ganado premios internacionales, pero entré en una crisis existencial que me llevó a dejar la Iglesia y a plantearme seriamente la vaciedad de vida, y a cuestionar la existencia de Dios. Leyendo a Paul Sartre, encontré que para este filósofo todo era un absurdo, el hombre y las cosas eran un absurdo, y yo me planteaba la misma pregunta, quería saber si en realidad la vida y el hombre eran un absurdo. Buscaba la verdad, tenía un deseo de justicia, pero vivía en un mundo injusto. Para mí entonces el gran dilema era la existencia de Dios, dudaba, y entre exposiciones y pinturas, me di cuenta que tenía que pararme y encontrarme conmigo mismo, porque no quería engañarme.

Necesitaba ser sincero y aceptar la verdad. Esa verdad era que yo existía, que era y que mañana dejaría de ser. Veía todo a mi alrededor y me preguntaba para qué vivía, qué era la vida, si en verdad había algo o nada después. Y en esa situación de dudas y desconciertos, Dios tuvo misericordia de mí…

¿Fue entonces cuando Dios le impactó? ¿Qué pasó y cómo fue?

Dios permitió esa kenosis para hacerme más humilde quizá… En esa situación, en esa especie de túnel, me di cuenta que cuando ya no soportara que mi vida fuera más pesada, me pegaría un tiro, me suicidaría. Pero Dios tuvo misericordia de mí. Había leído al filósofo Bergson, que dice que la “intuición es un medio de conocimiento a la verdad superior a la razón. Era una postura muy racionalista, y en el fondo yo con mi razón estaba ofuscando mi intuición. Algo dentro de mí me decía que no, porque la belleza de la naturaleza y la intuición no estaban de acuerdo con el absurdo total de la existencia humana, entonces apareció Dios como la gran posibilidad.

¿Pero qué Dios? ¿El Dios de mis padres? Si el traje de la primera comunión me lo quité cuando llegué a la universidad, porque ya no me servía, entre compañeros marxistas, ateos. En esa situación no me quedó más remedio que ponerme de rodillas y decirle a Dios que si en verdad existía que me ayudara.

Pero yo buscaba razones y me preguntaba qué garantizaba que Dios realmente existiera. ¿Qué cosas concretamente? ¿La razón? ¿Lo que decía Santo Tomás del reloj y el relojero? No me servía… ¿Lo que decía la Iglesia? Tampoco me servía. Entonces insistía: “Dios, si existes, ayúdame…”

¿Pero en esa búsqueda parece que usted rehuía de Dios, que pasó cómo siguió el proceso?

La fe es un encuentro de sustancias, que se tiene o no se tiene, y no la claridad de todo ni con filosofía. Es un encuentro del espíritu de Cristo que se da en el espítitu del hombre. Dios hizo que yo fuera humilde, que aceptara que Él existe, que aceptara atarme, que no siguiera suelto, en ese sentido el Señor me eligió un poco, desde entonces descubrí a Dios que estaba dentro de mí.

¿Qué hizo entonces… a quien acudió?

Me presenté a un cura y le dije que quería ser cristiano, y me respondió: usted está bautizado… Yo quería decirle que no tenía formación cristiana, que necesitaba conocer, saber… Me respondió que por ahí había una cosa nueva que se llamaba Cursillos de Cristiandad”, y me llevó a uno de esos cursillos. Allí me quitaron muchos prejuicios, yo como muchos de mis amigos era un poco marxista, y allí me pusieron más a tono con la realidad. Después de un tiempo me invitaron a ser profesor de Cursillos, me pusieron al tono con la Biblia y la Teología, y ofrecía cursillos en el norte de África, Cáceres y otras zonas de España.

Siendo profesor de Cursillos de Cristiandad cambié mi pintura, empecé a ser arte religioso, fundé un grupo de artistas para ayudar al arte sacro, con arquitectos y gremialistas, el grupo se llamaba “Gremio 62”. Hicimos muchas exposiciones en Madrid y otros lugares…

¿Todas esas cosas las hacía usted impulsado por el espíritu o por su propia iniciativa?

Me contó una historia realmente horrorosa… ¿Y yo cómo la puedo ayudar?, me pregunté. Y ella me llamó y me pidió que fuera a hablar con su marido, me dijo que mi presencia podía controlar a ese hombre, y que tenía miedo que se matara con su hijo de apenas 15 años.

Pensé que Dios me estaba pidiendo que ayudara a aquella familia y que buscara alguna forma para que este hombre no se emborrachara más. Y decidí irme a vivir allí, y me encontré en aquel ambiente. Recordé que el filósofo Sartre decía que “¡ay del hombre cuyo dedo de Dios lo aplaste contra el muro”… pues yo me encontré allí con mucha aplastada contra el muro: una mujer con el mal de Pakirson que su marido la había abandonado, y que tenía un hijo anormal que le pegaba con un bastón. Un cuadro terrible para esta mujer que pedía limosnas en la calle. Me quedé horrorizado.

¿Qué hizo, entonces, cómo siguió el proceso hasta llegar al camino?

El sufrimiento era terrible, y en las barracas entre aquellas gentes, entre aquellos gitanos, Cristo crucificado, en ellos estaba presente Cristo crucificado, y yo solamente quería arrodillarme ante ellos, porque veía en ellos a Cristo en la cruz. Pensé que debía vivir de rodillas ante los pies de Cristo crucificado, a los pies de aquella gente que era lo último de la tierra.

Hay un libro de un premio Nobel, Albert Camus, que se llama La Peste, sobre el sufrimiento humano. Fue por eso que escogí, después de estar en la casa de la señora con el marido borracho que le pegaba, un barrio de gitanos, unas barracas donde vivía gente que era como despojos humanos, pero veía a Cristo en ellos. Me metí en una de esas barracas abandonadas con mi biblia y una guitarra.

Había muchos perros vagabundos. Era invierno… y esos perros que se metían en la barraca me daban calor, creo que por eso no morí de frío. En aquel ambiente yo pensaba ponerme en adoración ante Cristo crucificado entre aquella gente de vida tan horrible…

Pero, ¿cómo hacía para evangelizar en aquel ambiente?

No, yo no tenía derecho, ellos eran Cristo crucificado, gentes con grandes sufrimientos, y quién era yo para predicarles a ellos, no tenía más derecho que ponerme de rodillas. Además, era muy difícil predicarle a aquella gente que no creía en nada. Pero Dios me tenía reservada una síntexis de catequesis, una forma de predicación, los gitanos empezaron a venir a la puerta de mi barraca y se sentaban en el suelo, como indios.
Algunos me pidieron que les hablara de Dios, pero estaba preocupado pensando cómo explicarles un rollo de los Cursillos en aquel ambiente, cómo les podría predicar. A un gitano que no sabe leer ni escribir, y que había que decirles las cosas claras, y al pan, pan, y al vino, vino… El papa Juan XXIII hizo la profecía de que “la renovación de la iglesia iba a venir de los pobres”, pues toda esa catequesis del Camino ha nacido allí, entre los pobres….

Allí se creó la primera gran comunidad del Camino. Entre aquella gente sentía la venida del Espíritu Santo de verdad. Pero un día resultó que llegó la Policía de Franco a tirar las barracas, y como yo conocía al arzobispo de Madrid, que era consejero del Reino, amigo de Franco, le llamé por teléfono… Era un milagro que el arzobispo contestara él mismo el teléfono. Le expliqué la situación y vino personalmente a las barracas. El Arzobispo estuvo allí en mi barraca, y se conmovió con aquella gente y aquella comunidad naciente de cristianos. Me dijo que su casa estaba abierta para mí, y cada vez que iba a verle me dada mil pesetas, nos ayudaba muchísimo.

¿Cómo es esa síntesis catequética? Porque el Evangelio es muy amplio, muy rico, y hay respuestas para muchas situaciones, entonces cuando usted plantea una síntesis catequética ¿es que usted está extrayendo una parte sustancial…?


Y una vida en la verdad. Y solamente hay una verdad y es que a Cristo lo crucificaron en la cruz y que el Espíritu Santo les dijo a los apóstoles en pentecostés que éste era Dios.
Un hebreo jamás puede decir que un hombre es Dios, porque ni siquiera pueden nombrar el nombre de Dios, solamente lo nombran una vez al año, el día del Quipú. Eso es imposible, es solamente a través del Espíritu Santo, en Pentecostés, cuando lo entienden en su corazón, y les dice que este crucificado es Dios, y Dios solamente hay uno solo, y que ese Jesús era Dios.

Entonces ese amor que aparece en la cruz de Cristo es la verdad, tú vives en esa verdad, no, ni ninguno de nosotros. Vivimos en la mentira. La verdad es vivir en santidad, y eso significa que él mira a una mujer es un adúltero, para ser asesino no hace falta matar, como digas imbécil a tu hermano ya has asesinado. El que detesta a un hombre es un asesino, dice San Juan, y ningún asesino tiene vida eterna dentro. Esa santidad, que es la vida de Dios, Él la ofrece a todos los hombres.

Si tú aceptas la oblación que Cristo ha hecho de su vida por ti, te salvarás. Los hombres sufren porque no son santos, no aman, porque son egoístas. Cuando se den y amén a los demás, serán felices.

UN ARTISTA CONSAGRADO ENTRA EN CRISIS

Nacido en Madrid, España, de una familia adinerada, Kiko Argu¨ello, estudió arte en París, Francia, y llegó a ser uno de los pintores más reconocido en su país, donde ganó varios concursos internacionales.

Después de su conversión al cristianismo, cambió todo su arte y sus pinturas por cuadros y estampas sagradas. Formó un grupo de pintores y arquitectos de arte sagrado, el cual se destacó en varios países y también obtuvieron varias premiaciones internacionales.

UNA FUNDACIÓN RECONOCIDA POR CUATRO PAPAS

Argu¨ello habló de las “muchas dificultades, de los prejuicios de párrocos y obispos, de acusaciones y de historias extrañas por algunos que no conocen el Camino”, y habló también de “la disponibilidad, de la ayuda y de la solicitud con la que la Iglesia y los pontífices han ayudado al Camino Neocatecumenal”.

El primero en apoyar el Camino fue el papa Pablo VI. El papa Luciani (Juan Pablo I) lo quiso en las parroquias de Venecia cuando era aún Patriarca. Juan Pablo II lo reconoció “como un itinerario de formación católica, válido para la sociedad y los tiempos actuales”.
Benedicto XVI conoció a los neocatecumenales cuando era aún profesor en Regensburg, y trabajó para introducirles en las parroquias de Alemania.

A pesar de las acusaciones que resultaron falsas, de dividir a las comunidades parroquiales, de entrar en conflicto con la pastoral de algunos párrocos y obispos, el Camino Neocatecumenal ha crecido de forma increíble llenando iglesias y seminarios, con familias numerosas que cada vez más se ofrecen para llevar la misión católica al mundo.
Los números son impresionantes. Presentes en 1320 diócesis de 110 países en los cinco continenes, con 20.000 comunidades activas en 6.000 parroquias. Sólo en Roma, el Camino está presente en 100 parroquias y 500 comunidades. En Madrid están presentes en 85 parroquias y 300 comunidades.

Cientos de familias dejan temporalmente las parroquias para ir en misión a zonas marginales difíciles: barrios a menudo degradados, donde la Iglesia encuentra dificultades en hacerse presente y ayudar a las personas.

La eficacia y la fuerza de la catequesis del Camino la demuestra también la apertura de 78 seminarios diocesanos misioneros Redemptoris Mater, de los cuales 37 en Europa, 26 en América, 7 en Asia, 6 en África, y 2 en Australia.

Desde 1990, año de las primeras ordenaciones, hasta hoy, los presbíteros ordenados en los diversos seminarios Redemptoris Mater son más de 1600 y hay cerca de 2000 actualmente preparándose para recibir las Órdenes sagradas.

Confirmando una profunda vocación misionera, desde 1985 el Camino envía familias numerosas en los lugares donde la fe esta desapareciendo o no ha llegado nunca.
En 1985 Kiko, Carmen y el padre Mario, presentaron a Juan Pablo II un proyecto para reevangelizar el norte de Europa con el envío de familias misioneras, acompañadas por presbíteros. En 1986 el Papa envió las primeras tres familias: una al norte de Finlandia, otra en el barrio rojo de Hamburgo y la tercera a Estrasburgo

Hoy, el número de las familias del Camino en misión para la nueva evangelización en 78 países es de más de 800, con 3.097 hijos, de las cuales 389 en Europa 189 en América, 113 en Asia, 56 en Australia, 46 en África y 15 en Oriente Medio.

Se trata de familias que, a través del anuncio del Evangelio y de un iti
nerario de iniciación cristiana, han sido reconstruidas, han redescubierto el don de la comunión, y por ello se han abierto a la vida, y que por gratitud a Dios se ofrecen para ir allí donde haya necesidad del testimonio cristiano.

Nosotros predicamos el kerigma, que es una palabra griega que significa “noticia”. San Pablo dice que Dios ha querido salvar el mundo a través de la necedad de la predicación o del kerigma, una noticia que cuando yo te la digo se cumple. Y la noticia es que Dios conoce quién eres tú, y sabe todos tus pecados, todos tus problemas y sabe que no eres profundamente feliz, y te ofrece la oportunidad de que tú tengas una vida distinta, una vida de verdad.
Todo eso era iniciativa mía. Después tuve otro encuentro muy importante, mientras estaba dando cursillos y presentando exposiciones de arte sacro, muchas con mucho éxito. Esa vez me invitaron a representar a España en una exposición universal de arte sacro que hubo en Francia. En esta situación, un día fui a casa de mis padres a pasar la Navidad, y a la señora que trabajaba en mi casa la encontré llorando, y entonces me cuenta la historia que su marido alcoholizado le pegaba con un bastón y le pegaba con un palo, y que tenía un hijo adolescente, de quince años, que con cuchillo intentaba siempre matar al padre.
Ocurrió algo muy importante y es que sentí dentro de mí que Dios existía, que me quería, y de pronto empecé a derramar lágrimas, yo nunca había llorado. De pronto me sentí como un condenado a muerte que le quitan la venda, entonces concluí que si Dios no existía, tampoco yo. Pero si Dios es también soy. ¿Y que me garantizó esa fe? El mismo Dios, porque dice San Pablo que “la fe es el espíritu de Cristo que desciende sobre el hombre, y da testimonio al espíritu del hombre de que Dios existe”.
Soy el hijo mayor de cuatro hermanos, mi padre era abogado y mi madre una mujer abnegada. Me siento sorprendido de lo que Dios ha hecho conmigo y lo que hoy hace en todo el mundo. Hace más de 40 años que Dios permitió que yo tuviera una crisis de fe, que se agudizó cuando ingresé a la universidad.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Camino Neocatecumenal

Camino Neocatecumenal

Del estatuto del camino neocatecumenal
11 mayo 2008

Art.1
( Naturaleza del camino neocatecumenal)


§ 1.  La naturalezza del camino neocatecumenal es definida de S:S: Juan Pablo II cuando escrive: " Reconozco el Camino Neocatecumenal como un itinerario de formaciòn catolica, valida para la sociedad y para los tiempos modernos"


§ 2.  El Camino Neocatecumenal esta al servicio del Obispo como una de las modalidades de (la) actuaciòn diocesana de la iniciaciòn cristiana y de la educaciòn permanente a la fè.


§ 3.  El Camino Neocatecumenal, dotado de personalidad juridica publica, consta de un conjunto de bienes espirituales:
  1. El "Neocatecumenado" , o catecumenado post-bautismal, segùn las modalidades tratadas al Titulo II;
  2. La educaciòn permanente a la fè, segùn las modalidades tratadas al Titulo II;
  3. El catecumenado, segùn las modalidades tratadas al Titulo IV;
  4. El servicio de la catequesis, tratada al Titulo V, desarrollado segùn las modalides y de las personas indicadas en el titulo mencionado.
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En la Iglesia primitiva. Cuando el mundo era pagano, el que queria hacerse cristiano debia iniciar un "catecumenado" , que era un itinerario de formaciòn para prepararse al Bautismo. Hoy el proceso de secularizaciòn ha llevado tantas personas a abondonar la fè y la Iglesia: por esto es necesario un itinerario de formaciòn al cristianismo. El Camino Neocatecumenal no es un movimiento o una asociaciòn, sino un instrumento en las parroquias al servicio de los Obispos para conducir a la fè tantas personas que la han abandonada. Iniciado en los anos '60 en una de los suburbios mas pobres de Madrid por Kiko Arguello y Carmen Hernandez, fuè reconocido del entonces Arzobispo de Madrid, Casimiro Morcillo, que reconociò en aquel primer grupo un verdadero descubrimiento de la Palabra de Dios y una actuaciòn practica de la renovaciòn liturgica promovida exactamente en aquellos anos del Concilio.

Constatada la positiva experiencia en las parroquias de Madrid, en el 1974 la Congregaciòn para el Culto Divino elige el nome de Camino Bneocatecumenal para esta experiencia. Se trata de un camino de conversiòn a travez del cual se pueden descubir las riquezas del Evangelio. In estos anos el Camino se ha extendido por màs de 900 Diocesis de 105 Naciones, con màs de 20 mil comunidades en 6.000 parroquias. En el 1987 se ha abierto en Roma el Seminario misionario internacional "Redemptoris Mater" que aloja jovenes que han madurado sus vocaciones en una comunidad neocatecumenal y que son dispuestos a ir en todo el mundo. Sucesivamente muchos Obispos han seguido la experiencia de Roma y hoy en el mundo son màs de 70 seminarios diocesanos misionarios "Redemptoris Mater" donde se estan formando màs de mil seminaristas. Recientemente, en respuesta a la llamada del Papa a la nueva evangelizaciòn, muchas familias que han recorrido el Camino, se han ofrecido para ayudar la misiòn de la Iglesia llendo a vivir en las zonas màs secularizadas y descristianizadas del mundo, preparando el nacimiento de nuevas parroquias misionarias.



1- Los inicios: una síntesis teológico-catequética.

A principios de los años sesenta, Kiko Argüello, un pintor español, después de una crisis existencial, descubrió en el sufrimiento de los inocentes, el tremendo misterio de Cristo Crucificado, presente en los últimos de la tierra. Esta experiencia le llevó a abandonar todo, y siguiendo las huellas de Charles de Foucauld, se fue a vivir entre los pobres de las barracas de « Palomeras Altas », en la periferia de Madrid. Carmen Hernández, también española, licenciada en química, que había estado en contacto con la renovación del Concilio Vaticano II a través del P. Pedro Farnés Scherer (liturgista) y que, llamada por el Obispo, estaba tratando de formar un grupo para ir a evangelizar a los mineros de Oruro (Bolivia), conoció a Kiko Argüello.

El ambiente de las barracas era de los más degradados de la sociedad, constituido por gitanos y quinquis, en gran parte analfabetos, vagabundos, ladrones, prostitutas, jóvenes delincuentes, etc.

El temperamento artístico de Kiko, su experiencia existencial, su formación como catequista en los Cursillos de Cristiandad, el impulso de evangelización de Carmen - formada en el Instituto de las Misioneras de Cristo Jesús -, su preparación teológica (licenciada en Teología) y su conocimiento del Misterio Pascual y de la renovación del Concilio Vaticano II, unido al ambiente de los más pobres de la tierra, constituyeron el humus, el laboratorio, que dio lugar a una síntesis kerigmática, teológico-catequética, que es la columna vertebral de este proceso de evangelización de adultos, en que consiste el Camino Neocatecumenal.

2-    Para la Iglesia, con la Iglesia

Esta síntesis kerigmática, acogida por los pobres, que no se defendían ante ella y que respondían con gran gratitud, constituyendo una comunidad cristiana, hizo nacer la primera semilla, el primer "grano de mostaza", de lo que hoy vemos como el desarrollo de un gran árbol lleno de frutos. Este germen fue reconocido por el Arzobispo de Madrid, Mons. Casimiro Morcillo, quien, visitando las barracas, constató la acción del Espíritu Santo y lo defendió, lo bendijo y lo reconoció como una acción verdadera del Concilio - él, que había sido uno de los secretarios generales del mismo - y mandó llevarlo a las parroquias de Madrid, poniendo como condición que el Párroco estuviese al centro, aprobando ad experimentum las novedades litúrgicas necesarias para la iniciación cristiana: palabra, liturgia y comunidad.

3- De las barracas a las parroquias

Así, el Camino, que había nacido en medio de tantos sufrimientos entre los más pobres, a través de Don Casimiro Morcillo fue llevado a las parroquias. La primera era una parroquia de clase medio-alta. Allí, Kiko, Carmen y algunos hermanos pobres de las barracas, fueron invitados a hablar de la Eucaristía, pues el Párroco había quedado impresionado de la fuerza de la liturgia en las barracas. Más tarde fueron invitados a ir a una parroquia rural de Zamora, en un barrio de agricultores, de gente muy religiosa. De vuelta a Madrid, realizaron otras dos experiencias en la parroquia "Pío XII" - de clase alta - y en Canillejas, en la periferia de los nuevos barrios-dormitorio, para continuar evangelizando en otras parroquias.

4- Aparece un itinerario

Frente al desafío con el que se encontraba esta síntesis teológico-catequética llevada por el grupo de las barracas de Madrid, se vio en seguida que en las parroquias muchos usaban las catequesis para "revestirse" aún más, como si se tratase de conferencias para ilustrar la mente y enriquecer la cultura; en definitiva, no como un camino de bajada y de kenosis, en el que hacer morir poco a poco al hombre viejo, para poder ser repletos de la nueva creación en el Espíritu Santo. La situación social era tan grave que aparecía claramente la necesidad de un cristiano más adulto, que supiese responder a los signos de los tiempos.

De este modo, apareció, poco a poco, la renovación del Bautismo, como camino fundamental para llegar a una fe adulta, capaz de responder al cambio de época que se estaba verificando.

En las parroquias, mucha gente que frecuentaba los sacramentos, estaba insuficientemente catequizada e ignoraba en gran parte los contenidos del Bautismo. Abriendo un camino de iniciación cristiana, estas personas encontraban, en un camino de tipo catecumenal postbautismal, la posibilidad de recorrer las etapas del Bautismo, que habían recibido de pequeños.

Por lo que respecta al proceso neocatecumenal, con sus etapas fundamentales, a la educación permanente, al catecumenado para los no bautizados y al servicio a la catequesis, véanse los respectivos títulos del Estatuto

5- Primer reconocimiento del Camino Neocatecumenal

El 30 de agosto de 1990, el Papa Juan Pablo II, en la carta Ogniqualvolta (AAS-82.90,1513-1515) dirigida a Mons. Paul Josef Cordes, entonces Vice-Presidente del Pontificio Consejo Pro Laicis y delegado "ad personam" para el apostolado de las Comunidades Neocatecumenales, concluía:

Después de más de veinte años de vida de las Comunidades, extendidas por los cinco continentes,

- teniendo en cuenta la nueva vitalidad que anima a las parroquias, el impulso misionero y los frutos de conversión que resultan del trabajo de los itinerantes, y, últimamente, de la obra de las familias que evangelizan en zonas descristianizadas de Europa y del mundo entero;

- considerando las vocaciones surgidas de este Camino para la vida religiosa y para el presbiterado, y el nacimiento de Colegios Diocesanos de formación al presbiterado para la nueva evangelización, como el Redemptoris Mater de Roma;

- habiendo visto la documentación presentada por Ud.;

- acogiendo la solicitud a mí dirigida,

reconozco el Camino Neocatecumenal como un itinerario de formación católica, válida para la sociedad y para los tiempos actuales.

Deseo, por tanto, que los hermanos en el Episcopado valoren y ayuden, junto con sus presbíteros, esta obra para la nueva evangelización, para que la misma se realice según las líneas propuestas por sus iniciadores, en espíritu de servicio al Ordinario del lugar y de comunión con él, y en el contexto de la unidad de la Iglesia particular con la Iglesia universal.



El 24 de enero de 1997, en la audiencia concedida a los iniciadores del Camino Neocatecumenal y a los itinerantes, el Santo Padre animó a llevar adelante el trabajo de redacción de un "Estatuto del Camino"

6- Los Seminarios "Redemptoris Mater"

Han nacido sobretodo gracias a la valentía y al impulso misionero del Papa Juan Pablo II y de las familias en misión, casi todas con muchos hijos, cuyo testimonio de fe ha sido fundamental para la reevangelización y la formación de nuevas parroquias. Se ha visto la urgencia de abrir Seminarios para formar Presbíteros que pudiesen hacerse cargo de las nuevas parroquias que las familias preparaban. Ésta ha sido una de las razones del nacimiento de los Seminarios Misioneros "Redemptoris Mater".

Las características de los Seminarios Redemptoris Mater, que se rigen por Estatutos y Regla de Vida propios, aprobados por los Obispos que los erigen, se pueden resumir en cuatro aspectos fundamentales: Camino Neocatecumensal, Diocesaneidad, Misionariedad e Internacionalidad.

Los Seminarios "Redemptoris Mater" son diocesanos: o sea, son erigidos por los Obispos diocesanos de acuerdo con el Equipo Responsable internacional del Camino Neocatecumenal, y se rigen por las normas vigentes para la formación y la incardinación de los clérigos diocesanos. Son misioneros, esto es, los presbíteros formados están disponibles para ser enviados por el Obispo a cualquier parte del mundo. Son internacionales ya que los seminaristas provienen de países y continentes diversos, sea como signo concreto de la misionariedad, sea como signo de disponibilidad a ser enviados a cualquier parte.

Pero la característica más significativa de estos seminarios es su relación con el Camino Neocatecumenal, es decir, con un itinerario de maduración hacia una fe adulta, que prepara y suscita las vocaciones en muchos jóvenes antes del ingreso en el Seminario, que les acompaña en el tiempo de formación, y ordenados Presbíteros, continúa sosteniéndoles en su formación permanente. El Camino Neocatecumenal se convierte también en un medio de evangelización para los alejados, en un instrumento de la "implantatio ecclesiae" por medio de familias que acompañan a los presbíteros y les ayudan en su misión. Hasta hoy se han abierto 46 seminarios "Redemptoris Mater" en los cinco Continentes.