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martes, 6 de noviembre de 2018

Una fundación para proteger la “obra artística” de Kiko Argüello Iniciador del Camino Neocatecumenal


El fundador del Camino Neocatecumenal ha constituido una fundación civil, según se desprende del Boletín Oficial del Estado de hoy 06.11.2018. La fundación, a cuyo frente está Rafael Tomás Gómez de Salazar, tiene como fines:
  • Promover, sostener y ayudar a la preservación, conservación,estudio y difusión de la obra artística de don Francisco José Gómez Argüello Wirtz, conocido como Kiko Argüello, en su más amplio sentido, incluyendo, por tanto, la obra pictórica, escultórica, arquitectónica, musical, literaria o de cualquier otro tipo creada por Kiko Argüello, así como la realizada por colaboradores o artistas cercanos, buscando siempre el equilibrio entre el disfrute de las obras por la generación presente y su preservación para las generaciones futuras, incluida la exhibición de todo lo anteriormente mencionado.
  • Llevar a cabo y promover actividades formativas en relación con el arte, haciendo especial hincapié en el arte sacro.
  • Colaborar con la evangelización llevada a cabo por el Camino Neocatecumenal, aprobado por el Vaticano el 11 de mayo de 2008, por Decreto del Pontificio Consejo de Laicos.
La fundación, que fue constituida en Madrid el pasado mes de febrero, fue inscrita en el registro de fundaciones el 31 de agosto 2018 y la publicación en el BOE ha tenido lugar el 6 de noviembre 2018.
Fuente:  | 

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LA 'FUNDACIÓN OBRA ARTÍSTICA KIKO ARGÜELLO', APROBADA POR EL BOE EL 31 DE AGOSTO 2018

Los 'kikos' crean una fundación para salvaguardar el legado de su fundador

La entidad también pretende “colaborar con la evangelización llevada a cabo por el Camino Neocatecumenal”
Jesús Bastante, 06 de noviembre de 2018 a las 15:34

Se llama 'Fundación Obra Artística Kiko Argüello' y, desde el pasado 31 de agosto, está inscrita en el Registro de Fundaciones tras su aprobación por el Consejo de Ministros de ese día. Entre sus objetivos, "promover, sostener y ayudar a lapreservación, conservación, estudio y difusión de la obra artística de don Francisco José Gómez Argüello Wirtz, conocido como Kiko Argüello".

Una protección, señala el decreto de aprobación, que se llevará a cabo "en su más amplio sentido, incluyendo, por tanto, la obra pictórica, escultórica, arquitectónica, musical, literaria o de cualquier otro tipo creada por Kiko Argüello, así como la realizada por colaboradores o artistas cercanos, buscando siempre el equilibrio entre el disfrute de las obras por la generación presente y su preservación para las generaciones futuras, incluida la exhibición de todo lo anteriormente mencionado".
Otros fines de la fundación son "llevar a cabo y promover actividades formativas en relación con el arte, haciendo especial hincapié en el arte sacro" y, también, "colaborar con la evangelización llevada a cabo por el Camino Neocatecumenal, aprobado por el Vaticano el 11 de mayo de 2008, por Decreto del Pontificio Consejo de Laicos".

La dotación inicial de la fundación es de 30.000 euros, según el BOE, que incluye a los miembros de su patronato, que son los siguientes: "Presidente:Don Rafael Tomás Gómez de Salazar. Vicepresidente y Tesorero: Don José María Martín Sánchez. Secretario: Don Juan Rosas Díaz. Vocales: Doña María Luisa Gómez Nebreda y don Francisco-Sebastián Olivares Bogeskov".
Se da la circunstancia de que Rafael Tomás Gómez de Salazar es secretario de la Fundación Familia de Nazaret, dependiente de las comunidades neocatecumentales y uno de sus destacados representantes en España.
Tras recabar el informe favorable del Protectorado de Fundaciones el pasado 25 de junio, el Gobierno decidió, finalmente, "inscribir en el Registro de Fundaciones la Fundación Obra Artística Kiko Argüello Patronato y cargos dentro del mismo".
Fuente: 

viernes, 2 de noviembre de 2018

Ambos fueron infieles a Dios, él cometió adulterio. Orando, ella lo perdonó y él regresó al hogar


Lo ocurrido inició por un desarraigo de la fe que les dejó a merced de las seducciones del demonio, señalan los protagonistas de esta experiencia.

“¿Tú has oído eso de… «Lo único que no perdonaría es una infidelidad»? Pues eso es exactamente lo que yo decía cuando me casé”. Ana comienza con esta confidencia su testimonio -publicado por Revista Misión-… sincerando la conducta habitual que las personas manifiestan ante un adulterio.

En realidad, tras más de dos décadas de matrimonio y cuatro hijos, ni ella ni Raúl, su marido, tenían motivos para contemplar la posibilidad de que una tercera persona pudiera interponerse entre ambos. “Mi marido era muy atento y correctísimo, y yo era alegre y pasional. Los dos queríamos mucho a nuestros hijos, teníamos responsabilidades en el Camino Neocatecumenal y éramos un matrimonio feliz”, cuenta.

Sin embargo, hace seis años, Ana (que ha pedido emplear un nombre falso para ella y para su esposo) atravesó una crisis de fe que la llevó, primero a ella y luego a él, a abandonar la Iglesia. “Fue alejarnos de Dios y perder el norte”, dice.

“Poco a poco, empezamos a vivir vidas paralelas. Aquella crisis coincidió con mi menopausia, y me hizo encerrarme en mí misma y pasar mucho tiempo sola, así que él se volcó en su trabajo.

Raúl siempre había viajado mucho por trabajo, pero antes, al volver, lo compartíamos todo, mientras que en ese momento dejamos de hablar de cosas importantes y yo incluso lo menospreciaba cuando él acudía a misa”.

Hace cuatro años, se incorporó al trabajo de Raúl una compañera diez años más joven que él, atractiva y con dinero, que se acababa de separar. Al principio, Raúl comenzó a consolarla “por compasión, porque también tenía hijos y lo estaba pasando mal”, pero el acercamiento se hizo cada vez más íntimo.

“Aquello fue un engaño del demonio en toda regla, porque no fue una aventura de una noche. Ella fue como una válvula de escape y, finalmente, pareció ser la solución para Raúl”, relata Ana.

Una Blackberry y unos hijos providencialmente atentos a las rutinas de sus padres destaparon el engaño. Pero entonces, Raúl reunió a la familia y les dijo que se marchaba de casa. “Se me vino el mundo encima y me entró una ira enorme”, recuerda Ana. Por fortuna, las dos primeras llamadas que hizo -a su párroco y a unos amigos del Camino- le hicieron darse cuenta “de que la única que estaba en situación de salvar a mi familia era yo, pero que solo podría hacerlo pidiéndoselo a Jesucristo”.


Al volver a rezar, “sentí la necesidad de abandonar la ira y de perdonarlo. Le envié un sms para decirle que sentía mucho lo que yo había hecho, que nuestra familia no merecía acabar así y que iba a rezar por él. Lo hice con paz y sin rabia. Y fue eso lo que le hizo responderme que teníamos que hablar”.

Aquella conversación fue el inicio de un arduo camino que llevó a Raúl, poco después, hasta la casa de su amante para romper todo contacto con ella. Al salir, le dijo a su mujer (que le esperaba en el coche): “Ahora, por fin, soy libre”.

Poco a poco, las heridas fueron sanando y Ana y Raúl superaron su crisis “queriéndonos y cuidándonos más y, sobre todo, volviendo a confiar en el inmenso poder de Jesucristo, porque sin Él no habríamos salvado la situación. Yo sí perdoné una infidelidad, pero porque el perdón es un don de Dios y Él se lo otorga a quien se lo pide”.

Fuente: Portaluz 23-10-2018 y Revista Mision  / or

Sacerdotes del "Camino Neocatecumenal" buscan ovejas en plazas, centros comerciales y calles


"Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado... llevar el amor de Cristo a la gente en la calle".

En los últimos años el Camino Neocatecumenal -un carisma constituido naturalmente en movimiento, que tiene como objetivo formar a gente madura en la fe cristiana-, ha venido anunciando la Buena Nueva de Jesucristo en sitios públicos. Este año, por primera vez, esa iniciativa misionera se concretó en el proyecto evangelizador “Great Missión” (“La gran misión”) y tuvo lugar en 16th Street Mall, la zona centro de Denver (USA).

Desde el inicio, hace 35 años, el 16th Street Mall ha permanecido como una de las principales atracciones para los visitantes, donde llegan tanto turistas como personas del lugar al corredor de una milla de largo, que ofrece una variedad de restaurantes, tiendas y negocios. “Era el lugar perfecto para la Gran Misión”, cuenta en el portal de la diócesis norteamericana el sacerdote Grzegorz Wojcik, original de Polonia, quien es parte del equipo de “Camino”. “¡Fue estupendo…enseñar (a la gente) que la Iglesia los está buscando”! agrega el Padre Wojcik, quien hoy es el párroco de St. William en Fort Lupton. “Esto demostró que aún en Denver, una ciudad moderna, Jesucristo va hacia ellos”, dijo.

El quinto domingo de Pascua pasado, el equipo de Great Mission llevó a cinco sacerdotes católicos, quienes ofrecieron confesiones en el centro comercial. “Nunca he visto eso antes, que el sacramento (de Reconciliación) venga a las calles”, dijo Flora Potter, miembro del equipo de Great Mission a quien se le asignó sostener una pancarta que decía: Confesión disponible con un sacerdote católico, HOY”.

Dios sale al encuentro

“Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado. Llevar el amor de Cristo a la gente en la calle ¡Pastores, que huelen a oveja! Mientras la gente leía las palabras en la pancarta, sus caras expresaban sorpresa, incredulidad, tristeza, sufrimiento, alegría, ira, dolor, deleite, disgusto y gratitud ¡Me di cuenta de que esto era verdadera evangelización!”, comentó feliz Flora Potter.

“Fue llevar a Dios a las calles”, añadió, “donde la gente pudiera verlo”, refrendó el padre Wojcik reflexionando que la experiencia le recordó escenas de las Escrituras donde la gente pasa por su vida cotidiana y de repente, Cristo aparece. “Jesús estaba presente ahí. Él los estaba buscando. Estaba dando felicidad, la oportunidad de ser libres”, señaló el sacerdote.

Te conoce por tu nombre

A pesar de la disponibilidad abundante de los sacerdotes solo unas 20 personas aprovecharon la confesión. “Las pocas personas que vinieron, a pesar de las distracciones del 16th Street Mall, fueron increíbles”, dijo el confesor Wojcik y agregó:

“Fue un privilegio llevar a cabo este anuncio que cambia vidas. ¿Cómo puedes vivir de la misma manera después de saber que Jesús está aquí en 16th Street Mall, entre las calles 16th y Champa? Pudimos hablar con estudiantes, indigentes, veteranos viviendo en casas de refugio, gente que vive en el centro que son afluentes. Estamos anunciando la Buena Nueva de que Dios te ama y te conoce por tu nombre. Fue para mostrar el rostro de Jesucristo. Para anunciar el Evangelio. Fue la Iglesia presente, recordándole a la gente el amor de Dios”, finalizó el sacerdote.

Fuente: Portaluz 01-07-2018 / or

El Papa: “Jesús le ha quitado a la muerte la última palabra”




02 de Noviembre 2018, En el día en el que la Iglesia Conmemora a los Fieles Difuntos, el Papa Francisco escribe en un tweet: “Jesús le ha quitado a la muerte la última palabra: quien cree en Él será transfigurado por el amor misericordioso del Padre para vivir una vida eterna y feliz”.

“Jesús le ha quitado a la muerte la última palabra: quien cree en Él será transfigurado por el amor misericordioso del Padre para vivir una vida eterna y feliz”, es el tweet del Papa Francisco para este 2 de noviembre, Conmemoración de los fieles difuntos y se inspira en la homilía que pronunció el pasado 3 de noviembre de 2017, durante la celebración Eucarística, en sufragio de los Cardenales y Obispos fallecidos durante ese año.

La realidad de la muerte: dolor y esperanza

En aquella ocasión, el Santo Padre recordaba que, la realidad de la muerte nos pone una vez frente a una situación de dolor por la separación de las personas que han estado cerca de nosotros; pero al mismo tiempo, señalaba el Pontífice, la liturgia alimenta sobre todo nuestra esperanza por ellos y por nosotros mismos. “Los que duermen en el polvo, es decir, en la tierra, son obviamente los muertos, y el despertar de la muerte no es en sí mismo un retorno a la vida: algunos despertarán para la vida eterna, otros para vergüenza eterna. La muerte – precisaba el Papa – hace definitiva la «encrucijada» que ya está ante nosotros aquí, en este mundo: la senda de la vida, es decir, con Dios, o la senda de la muerte, es decir, lejos de Él”.

Jesús aceptó la muerte para salvar a los hombres

El Papa Francisco comentaba el Evangelio que la liturgia presentaba ese 3 de noviembre de 2017 y decía que, Jesús fortalece nuestra esperanza, cuando dice: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre» (Jn 6,51). “Estas palabras remiten al sacrificio de Cristo en la cruz. Él aceptó la muerte para salvar a los hombres que el Padre le había entregado y que estaban muertos en la esclavitud del pecado. Jesús – indicaba el Pontífice – se hizo nuestro hermano y compartió nuestra condición hasta la muerte; con su amor rompió el yugo de la muerte y nos abrió las puertas de la vida. Con su cuerpo y su sangre – Cristo, afirma el Santo Padre – nos alimenta y nos une a su amor fiel, que lleva en sí la esperanza de la victoria definitiva del bien sobre el mal, sobre el sufrimiento y sobre la muerte. En virtud de este vínculo divino de la caridad de Cristo – agrega – sabemos que la comunión con los muertos no es simplemente un deseo, una imaginación, sino que se vuelve real”.
“La fe que profesamos en la resurrección nos lleva a ser hombres de esperanza y no de desesperación, hombres de la vida y no de la muerte, porque nos consuela la promesa de la vida eterna enraizada en la unión con Cristo resucitado”

La esperanza del encuentro final con Dios

Del mismo modo, comentando el Salmo 42: «Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?», el Obispo de Roma afirmaba que, estas palabras, son palabras poéticas que expresan de manera conmovedora nuestra espera vigilante y sedienta del amor, de la belleza, de la felicidad y de la sabiduría de Dios. “Esta esperanza, que la Palabra de Dios reaviva en nosotros, nos ayuda a tener una actitud de confianza frente a la muerte: en efecto – precisaba el Pontífice – Jesús nos ha mostrado que esta no es la última palabra, sino que el amor misericordioso del Padre nos transfigura y nos hace vivir en comunión eterna con Él. Una característica fundamental del cristiano es el sentido de la espera palpitante del encuentro final con Dios”.

La esperanza no defrauda

Finalmente, recordando a los Cardenales y Obispos que habían fallecido en ese año, el Papa Francisco dijo que ellos, nos han dejado después de haber servido a la Iglesia y al pueblo que se les confió con la mirada puesta en la eternidad. Por tanto, damos gracias por su servicio generoso al Evangelio y a la Iglesia, al mismo tiempo que nos parece oírles repetir con el Apóstol: «La esperanza no defrauda» (Rm 5,5). Sí, no defrauda. Dios es fiel y nuestra esperanza en Él no es inútil.

Fuente: vatican news 02.11.2018 / or

"Reconocernos pecadores y orar" son dos pasos necesarios para "conocer a Jesús" reflexiona el Papa


"…santidad es ser cristianos que obran en la vida lo que Jesús ha enseñado y lo que Jesús ha sembrado en el corazón", destacó el Pontífice

Reconocerse pecadores y orar, para conocer el amor de Jesucristo, para no ser “cristianos de palabras”. Es la exhortación que el Santo Padre Francisco dirigió este jueves 25 de octubre en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.
 
¿Quién es Jesucristo para ti? preguntó el Vicario de Cristo. “Nosotros responderemos lo que hemos aprendido: Es el Salvador del mundo, el Hijo del Padre, lo que rezamos en el Credo. Pero un poco más difícil es responder a la pregunta acerca de quién es Jesucristo ‘para mí’. Es una pregunta que nos cohíbe un poco, porque para responder debo llegar a mi corazón, es decir, partir de la experiencia”, reflexionó el Papa.
 
Como San Pablo partir de la propia experiencia
 
La Primera Lectura de la Liturgia de hoy -destacó el Pontífice- está tomada de la Carta de Pablo a los Efesios (Ef 3,14-21), en la que el Apóstol dice: “Sean capaces de comprender enraizados y fundados en la caridad”, “cuál es la amplitud, el largo, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que supera todo conocimiento, porque están henchidos de toda la plenitud de Dios”.
 
“Lo que Pablo ha sentido, quiere que nosotros, los cristianos, lo sintamos. A la pregunta que nosotros podemos hacer a Pablo: ‘Pablo, ¿quién es Cristo para ti?, él hablará de su propia experiencia, sencillo: ‘Me amó y se entregó por mí’. Pero él está implicado con Cristo que ha pagado por él. Pablo quiere que los cristianos – en este caso los cristianos de Éfeso – tengan esta experiencia, entren en esta experiencia hasta el punto de que cada uno pueda decir: ‘Me amó y se entregó por mí’, pero decirlo con la experiencia propia”, señaló el Vicario de Cristo.
 
Primer paso para conocer a Jesús

Y para llegar a la experiencia que tuvo San Pablo con Jesús, el Papa Francisco subrayó que rezar el Credo ayuda, pero es además necesario un primer paso: reconocerse pecadores. En efecto, cuando Pablo dice que Jesús se ha entregado por él, quiere decir que ha pagado por él y lo relata en sus Cartas. La primera definición que da de sí mismo es, por lo tanto, la de “ser un pecador”, contando que ha perseguido a los cristianos, y parte precisamente del ser “elegido por amor, pero siendo pecador”. “El primer paso para el conocimiento de Cristo, para entrar en este misterio – reafirmó el Papa – es el conocimiento del propio pecado, de los propios pecados”.

Después Francisco puso de manifiesto que en el Sacramento de la Reconciliación… “nosotros decimos nuestros pecados. Pero una cosa es decir los pecados y otra cosa es reconocerse pecadores por naturaleza, capaces de hacer cualquier cosa; reconocerse una inmundicia”. San Pablo – prosiguió el Pontífice – ha hecho esta experiencia de su propia miseria, sabe “que tiene necesidad de ser redimido”, de alguien que “pague el derecho de decirse ‘Hijo de Dios’”: “Todos lo somos, pero hay que decirlo, sentirlo, y había necesidad del sacrificio de Cristo. Por lo tanto, hay que reconocerse pecadores concretamente, avergonzándose de sí mismos”.
 
Segundo paso para conocer a Jesús
 
Hay un segundo paso para conocer a Jesús -continuó enseñando el Papa- …el de la contemplación, de la oración para pedir conocer a Jesús. “Hay una bella oración de un Santo que dice: «Señor, que te conozca y que me conozca». Conocerse a sí mismos y conocer a Jesús”, reiteró Francisco. “Aquí se da esta relación de salvación”, dijo, y exhortó también a “no contentarse con decir tres, cuatro palabras justas sobre Jesús porque, en cambio, conocer a Jesús es una aventura, pero una aventura en serio, no una aventura de chicos, porque el amor de Jesús es ilimitado”.

“El mismo Pablo lo dice: Él tiene todo el poder de hacer mucho más de lo que podemos preguntar o pensar. Tiene el poder para hacerlo. Pero debemos pedirle: ‘Señor, que yo te conozca; que cuando yo hable de ti, no diga palabras de papagayo, sino que diga palabras nacidas de mi experiencia’. Y que pueda decir como Pablo: ‘Me amó y se entregó por mí’, y decirlo con convicción. Ésta es nuestra fuerza, éste es nuestro testimonio. Cristianos de palabras, tenemos tantos; también nosotros, muchas veces, lo somos. Ésta no es la santidad; santidad es ser cristianos que obran en la vida lo que Jesús ha enseñado y lo que Jesús ha sembrado en el corazón”, destacó el Pontífice.

Al finalizar el Papa reiteró los dos pasos para conocer a Jesucristo: “Primer paso, conocerse a sí mismos: pecadores; pecadores. Sin este conocimiento y también sin esta confesión interior, que soy un pecador, no podemos ir adelante. Segundo paso, la oración al Señor, que con su poder nos haga conocer este misterio de Jesús que es el fuego que Él ha traído a la Tierra. Será un buen hábito si todos los días, en algún momento, pudiéramos decir: ‘Señor, que te conozca y me conozca’. Y así ir adelante”.

Fuente: Vatican News 25-10-2018 / or

La chica del Camino Neocatecumenal que intentaron abusar podría ser santa


Marta Obregón fue asesinada con 22 años. La joven murió en defensa de la virtud de la castidad.

El proceso de canonización de la joven Marta Obregón, asesinada a los 22 años en 1992 por el “violador del ascensor”, está a punto de dar un paso adelante. «Todavía no está fijada la fecha, pero en el plazo de uno o dos meses esperamos cerrar ya la fase diocesana», explica en Alfa y Omega Saturnino López Santidrián, postulador de la causa.

El proceso se inició de forma inesperada el mismo día del funeral de la joven. “A la Misa acudió Montserrat, administradora de una fábrica” cercana, que “se convirtió durante la celebración”, recuerda el postulador. Después de su vuelta a la fe, prosigue el cura, “esta señora asistió a un retiro espiritual a un monasterio en Palencia y allí compartió la forma en que se convirtió”. La directora del retiro “le animó a poner la historia por escrito”, que a través de un sacerdote le terminó llegando al arzobispo de Burgos. “Su intención era difundirlo entre la gente joven, pero en un consejo episcopal se habló de la necesidad de investigar el caso en profundidad”, recuerda López Santidrián, que posteriormente se convirtió en el postulador de la causa.

Pero Montserrat no es la única persona que se ha acercado a la fe gracias al testimonio de vida, y actitud ante la muerte de Marta Obregón. “En la actualidad hay cinco monjas de clausura que aseguran haber entrado en el convento por el influjo de Marta”, asegura Saturnino López, que este miércoles presenta el libro Marta Obregón, Hágase, Yo pertenezco a mi amado (Editorial Fonte-Monte Carmelo).

Un viaje a Taizé

Marta Obregón nació en La Coruña el 1 de enero de 1969 y un año después se trasladó a vivir a Burgos con toda su familia. Allí pasó toda su vida escolar hasta que, en 1988, cambió Burgos por Madrid para estudiar periodismo.

Dos años después de llegar a la capital, y después de haber pasado una crisis de fe en la adolescencia, la joven decidió sumarse a un viaje a Taizé con los jóvenes de la parroquia a la que asistía a la Misa dominical. “De allí, regresó tocada irremisiblemente por el Señor” y buscó un sacerdote para confesarse con profundidad, afirma el postulador. Sin embargo, “no se sabe muy bien por qué, en aquella confesión no recibió la absolución y, con cierta inquietud, hubo de buscar a otro cura que la escuchara de nuevo en confesión”, recuerda el postulador de la causa.

A partir de entonces, refiere López, “se da cuenta del amor y la misericordia de Dios, y entra en el Camino Neocatecumenal. Empieza así una vida ascendente hacia Dios, que le lleva a cambiar su actitud en la universidad y a defender desde entonces la ética y los valores cristianos incluso ante los profesores”.

Tras el viaje a Taizé y la confesión, su sueño dejó de ser convertirse en periodista famosa y empezó a querer ser misionera itinerante. Pero un secuestro y 14 puñaladas la separaron de cualquiera de las dos posibilidades.

Secuestro y asesinato

Por una serie de circunstancias la niña Obregón tomó la decisión de trasladarse a Burgos, a la casa familiar, y terminar desde allí la carrera. Allí su vida transcurrió tranquila entre los estudios, el deporte y Dios. “En aquella época se confesaba aproximadamente cada siete días, iba a Misa, hacía la oración a diario…”, destaca el postulador.

La tarde del 21 de enero de 1992, la de su asesinato, Marta se la pasó estudiando en el Club Arlanza, del Opus Dei, a donde iba a estudiar, a pesar de ser del Camino Neocatecumenal, por ser un lugar tranquilo y por encontrarse cerca de casa…. “Aquel día, como todos los anteriores, terminó de estudiar y antes de ir a casa hizo media hora de oración ante el Sagrario de rodillas”.

Acto seguido, se marchó a casa y “pidió a las responsables del club que no le recogieran los libros que por la mañana iría a Misa y volvería allí de nuevo para estudiar”. Pero cuando estaba llegando a la vivienda familiar, en el mismo portal, la joven fue raptada. La encontraron cinco días después, muerta, a las afueras de la ciudad.

Según el informe forense, Marta Obregón “tenía diversas erosiones y hematomas, fuertes presiones con las manos en el cuello y, sobre todo, 14 heridas de arma blanca en la parte izquierda del pecho, una de ellas en el centro del corazón”. Todas esas heridas, explica Saturnino López Santidrián, fueron vinculadas por el informe forense y la sentencia con un intento de evadir la agresión. “El imputado del crimen había sido juzgado ya en cuatro ocasiones por abusos y violaciones, pero sin llegar al homicidio, al ceder sus víctimas a sus pretensiones”. De esta forma, apunta el postulador, se dedujo que la joven murió en defensa de la virtud de la castidad.

Perdón al asesino

Del funeral de la estudiante no solo fue significativa la conversión de Montserrat, sino también las palabras que pronunció su padre, militar de profesión, que “al final de la Misa dijo que perdonaba al asesino”, recuerda el sacerdote postulador.

La madre, sin embargo, “tardó más perdonar”, añade López, “pero también es cierto que se pasó todo el primer año desde el crimen rezando un acordaos diario por el asesino de su hija”, agrega.

Causa de canonización

Una vez que concluya la fase diocesana, toda la documentación será enviada al Vaticano, a la Congregación para las Causas de los Santos, para proceder a su estudio.

Fuente: Portaluz/ Alfa y Omega 26 octubre 2018 / or

miércoles, 31 de octubre de 2018

Documento final de la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre el tema “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”


Esto dice el documento final

Tres partes, doce capítulos, ciento sesenta y siete parágrafos y 60 páginas: así se presenta el Documento final de la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre el tema “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. El texto fue aprobado por los dos tercios del Aula, la tarde del 27 de octubre. El Documento ha sido entregado en las manos del Papa, que luego, ha autorizado su publicación

Es el episodio de los discípulos de Emaús, narrado por el evangelista Lucas, el hilo conductor del Documento Final del Sínodo de los Jóvenes. Leído en el Aula en voces alternas por el Relator General, Card. Sérgio da Rocha, los Secretarios Especiales, Padre Giacomo Costa y Don Rossano Sala, junto con Mons. Bruno Forte, miembro de la Comisión para la Redacción del texto, el Documento es complementario al Instrumentum laboris del Sínodo, del que retoma la división en tres partes. Acogido con aplausos, el texto -dijo el Cardenal da Rocha- es “el resultado de un verdadero trabajo de equipo” de los Padres sinodales, junto con los demás participantes en el Sínodo y “en modo particular con los jóvenes”. El Documento contiene, pues, los 364 modos, es decir, las enmiendas, que se han presentado. “La mayoría de ellos -añadió el Relator General- fueron precisos y constructivos”.

 “Caminaba con ellos”

En primer lugar, pues, el Documento final del Sínodo examina el contexto en el que viven los jóvenes, destacando sus puntos de fuerza y sus desafíos. Todo comienza con una escucha empática que, con humildad, paciencia y disponibilidad, permita dialogar verdaderamente con la juventud, evitando “respuestas pre confeccionadas y recetas ya preparadas”. Los jóvenes, intactos, quieren ser “escuchados, reconocidos, acompañados” y desean que su voz sea “considerada interesante y útil en el campo social y eclesial”. La Iglesia no siempre ha tenido esta actitud, reconoce el Sínodo: a menudo los sacerdotes y los obispos, sobrecargados por muchos compromisos, tienen dificultad  para encontrar tiempo para el servicio de la escucha. De ahí la necesidad de preparar adecuadamente a los laicos, hombres y mujeres, que sean capaces de acompañar a las jóvenes generaciones. Además, ante fenómenos como la globalización y la secularización, los chicos se encaminan hacia un redescubrimiento de Dios y de la espiritualidad, y esto  debe ser un estímulo para que la Iglesia recupere la importancia del dinamismo de la fe.

La escuela y la parroquia

Otra respuesta de la Iglesia a las interpelaciones de los jóvenes proviene del sector educativo: las escuelas, universidades, colegios, oratorios, permiten una formación integral de los chicos, ofreciendo al mismo tiempo un testimonio evangélico de promoción humana. En un mundo donde todo está conectado – familia, trabajo, tecnología, defensa del embrión y del migrante – los obispos definen como irremplazable el papel que desarrollan las escuelas y universidades, en donde los jóvenes transcurren mucho tiempo. En particular, las instituciones educativas católicas están llamadas a afrontar la relación entre la fe y las exigencias del mundo contemporáneo, las diferentes perspectivas antropológicas, los desafíos científicos y técnicos, los cambios en las costumbres sociales y el compromiso por la justicia. La parroquia también tiene su papel: “Iglesia en el territorio”, necesita volver a pensar su vocación misionera, porque a menudo es poco significativa y poco dinámica, especialmente en el ámbito de la catequesis.

Los migrantes, paradigma de nuestro tiempo

El Documento sinodal se detiene luego en el tema de los migrantes, “el paradigma de nuestro tiempo” como fenómeno estructural y no como emergencia transitoria. Muchos migrantes son jóvenes o menores no acompañados que huyen de la guerra, violencias, persecuciones políticas o religiosas, desastres naturales, pobreza, y terminan siendo víctimas del tráfico, de las drogas, abusos psicológicos y físicos. La preocupación de la Iglesia es sobre todo por ellos -dice el Sínodo- en la perspectiva de una auténtica promoción humana que pase a través de la acogida de los refugiados y prófugos, y sea punto de referencia para los muchos jóvenes separados de sus familias de origen. Pero no sólo: los migrantes -recuerda el Documento- son también una oportunidad de enriquecimiento para las comunidades y sociedades a las que llegan y que pueden ser revitalizadas por ellos. Resuenan pues, los verbos sinodales “acoger, proteger, promover, integrar”, indicados por el Papa Francisco para una cultura que supere la desconfianza y los miedos. Los obispos piden también un compromiso mayor en el garantizar a quien no querría migrar, el derecho efectivo de permanecer en su propio país. La atención del Sínodo se dirige también a las Iglesias que son amenazadas, en su existencia, por las migraciones forzadas y las persecuciones sufridas por los fieles.

Compromiso firme contra todo tipo de abuso. Luz en la verdad y pedido de perdón

Luego hay una amplia reflexión sobre los “diferentes tipos de abusos” (de poder, económicos, de conciencia, sexuales) cometidos por algunos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos: en las víctimas –se lee en el texto- causan un sufrimiento que “puede durar toda la vida y que ningún arrepentimiento puede remediar”. De ahí el llamamiento del Sínodo a “un firme compromiso a la adopción de rigurosas medidas de prevención que eviten su repetición, a comenzar de la selección y la formación de aquellos a quienes se les confiarán tareas de responsabilidad y educación”. Por lo tanto, será necesario erradicar aquellas formas -como la corrupción o el clericalismo- en las que se injertan estos tipos de abusos, contrarrestando también la falta de responsabilidad y transparencia con la que se han gestionado muchos casos. Al mismo tiempo, el Sínodo expresa su gratitud a todos aquellos que “tienen el valor de denunciar inmediatamente el mal”, porque ayudan a la Iglesia “a tomar conciencia de lo que ha ocurrido y de la necesidad de reaccionar con decisión”. “La misericordia, de hecho, exige justicia”. No deben olvidarse, sin embargo, los numerosos laicos, sacerdotes, consagrados y obispos que se dedican cada día, con honestidad, al servicio de los jóvenes, quienes pueden ofrecer realmente “una ayuda preciosa” para una “reforma de envergadura histórica” en este ámbito.

La familia “Iglesia doméstica”

Otros temas presentes en el Documento tienen que ver con la familia, principal punto de referencia para los jóvenes, primera comunidad de fe, “Iglesia doméstica”: el Sínodo recuerda, en particular, el papel de los abuelos en la educación religiosa y en la transmisión de la fe, y advierte sobre el debilitamiento de la figura paterna y de los adultos que asumen estilos de vida “juveniles”. Además de la familia,  para los jóvenes cuenta mucho la amistad con sus coetáneos porque les permite compartir su fe y ayudarse mutuamente en su testimonio.

Promoción de la justicia “contra la cultura del descarte”

El Sínodo se detiene seguidamente, en algunas formas de vulnerabilidad de los jóvenes en diversos ámbitos: en el trabajo, donde la desocupación juvenil empobrece a las jóvenes generaciones, socavando su capacidad de soñar; las persecuciones hasta la muerte; la exclusión social por razones religiosas, étnicas o económicas; la discapacidad. Frente a esta “cultura del descarte”, la Iglesia debe hacer un llamamiento a la conversión y a la solidaridad, convirtiéndose en una alternativa concreta a las situaciones de malestar. En el lado opuesto, no faltan en cambio los ámbitos en los que el compromiso de los jóvenes se expresa con originalidad y especificidad: por ejemplo, el voluntariado, la atención a los temas ecológicos, el empeño en política para la construcción del bien común, la promoción de la justicia, para lo cual los jóvenes piden a la Iglesia “un compromiso firme y coherente”.

Arte, música y deporte, “recursos pastorales”

También el mundo del deporte y de la música ofrece a los jóvenes la posibilidad de expresarse lo mejor posible: en el primer caso, la Iglesia les invita a no subestimar las potencialidades educativas, formativas e inclusivas, de la actividad deportiva; en el caso de la música, en cambio, el Sínodo se centra en su ser “un recurso pastoral” que interpela también a una renovación litúrgica, porque los jóvenes tienen el deseo de una “liturgia viva”, auténtica y alegre, un momento de encuentro con Dios y con la comunidad. Los jóvenes aprecian las celebraciones auténticas en las que la belleza de los signos, el cuidado de la predicación y el compromiso comunitario hablen realmente de Dios”: por tanto, se les debe ayudar a descubrir el valor de la adoración eucarística y a comprender que “la liturgia puramente expresión de sí misma, sino una acción de Cristo y de la Iglesia”. Las jóvenes generaciones, además, quieren ser protagonistas de la vida eclesial, aprovechando sus propios talentos, asumiéndose responsabilidades. Sujetos activos de la acción pastoral, ellos son el presente de la Iglesia, deben ser animados a participar en la vida eclesial, y no obstaculizados con autoritarismo. En una Iglesia capaz de dialogar de una manera menos paternalista y más directa, de hecho, los jóvenes saben ser muy activos en la evangelización de sus semejantes, ejerciendo un verdadero apostolado que debe ser apoyado e integrado en la vida de las comunidades.

“Se abrieron los ojos”

Dios habla a la Iglesia y al mundo a través de los jóvenes, que son uno de los “lugares teológicos” en los que el Señor se hace presente. Portadora de una sana inquietud que la hace dinámica – se lee en la segunda parte del Documento – la juventud puede estar “más adelantada que los pastores” y por eso debe ser acogida, respetada, acompañada. Gracias a ella, de hecho, la Iglesia puede renovarse, sacudiéndose de encima “la pesadez y lentitudes”. De ahí el llamado del Sínodo al modelo de “Jesús joven entre los jóvenes” y al testimonio de los santos, entre los cuales hay muchos jóvenes, profetas de cambio.

Misión y vocación

Otra “brújula segura” para la juventud es la misión, don de sí mismo que conduce a una felicidad auténtica y duradera: Jesús, en efecto, no quita la libertad, sino que la libera, porque la verdadera libertad es posible sólo en relación con la verdad y la caridad. Estrechamente ligado al concepto de misión, está el de vocación: cada vida es una vocación en relación con Dios, no es fruto de la casualidad o un bien privado que se gestiona por sí mismo -afirma el Sínodo- y toda vocación bautismal es una llamada a la santidad para todos.  Por eso, cada persona debe vivir su propia vocación específica en cada ámbito: profesión, familia, vida consagrada, ministerio ordenado y diaconado permanente, que representa un “recurso” que debe ser desarrollado plenamente aún.

El acompañamiento

Acompañar es una misión que la Iglesia debe llevar a cabo a nivel personal y de grupo: en un mundo “caracterizado por un pluralismo cada vez más evidente y una disponibilidad de opciones cada vez más amplia”, buscar junto con los jóvenes un recorrido específico para hacer elecciones definitivas es un servicio necesario. Destinatarios son todos los jóvenes: seminaristas, sacerdotes o religiosos en formación, novios y jóvenes esposos. La comunidad eclesial es lugar de relaciones y ámbito en el cual, en la celebración eucarística, uno es tocado, instruido y sanado por el mismo Jesús. El Documento Final destaca la importancia del sacramento de la Reconciliación en la vida de fe y anima a los padres, enseñantes, animadores, sacerdotes y educadores a ayudar a los jóvenes, a través de la Doctrina Social de la Iglesia, a asumir responsabilidades en el campo profesional y socio-político. El desafío en sociedades cada vez más interculturales y multirreligiosas es indicar en la relación con la diversidad, una ocasión de enriquecimiento mutuo y comunión fraterna.

No a moralismos y falsas indulgencias, sí a la corrección fraterna

El Sínodo promueve, por tanto, un acompañamiento integral centrado en la oración y en el trabajo interior que valora también la aportación de la psicología y de la psicoterapia, en cuando están abiertas a la trascendencia. “El celibato por el Reino” – se exhorta – debe ser entendido como “un don que debe ser reconocido y verificado en la libertad, la alegría, la gratuidad y la humildad”, antes de la elección final. Se busque acompañantes de calidad: personas equilibradas, de escucha, fe y oración, que se han medido con sus propias debilidades y fragilidades y que, por ello sean acogedoras “sin moralismos ni falsas indulgencias”, sabiendo corregir fraternalmente, lejos de actitudes posesivas y manipuladoras. “Este profundo respeto – se lee en el texto – será la mejor garantía contra los riesgos de plagio y abusos de cualquier tipo”.

El arte del discernimiento

“La Iglesia es el ambiente para discernir y la conciencia – escriben los Padres sinodales – es el lugar donde se capta el fruto del encuentro y de la comunión con Cristo”: el discernimiento, a través de “una confrontación regular con un guía espiritual”, se presenta, por tanto, como un trabajo sincero de conciencia, “sólo puede entenderse como una auténtica forma de oración” y “requiere el valor de comprometerse en la lucha espiritual”. La prueba de las decisiones tomadas es la vida fraterna y el servicio a los pobres. De hecho, los jóvenes son sensibles a la dimensión de la diaconía.

“Se fueron sin demora”

María Magdalena, primera discípula misionera, sanada de sus heridas, testigo de la Resurrección, es el icono de una Iglesia joven. Los esfuerzos y la fragilidad de los jóvenes “nos ayudan a ser mejores, sus preguntas – se lee – nos desafían, las críticas son necesarias porque muchas veces a través de ellas la voz del Señor nos pide conversión y renovación”. Todos los jóvenes, incluso aquellos con diferentes visiones de vida, sin excepción, están en el corazón de Dios. Los Padres subrayan el dinamismo constitutivo de la sinodalidad, es decir, caminar juntos: el final de la Asamblea y el documento final son sólo una etapa, porque las condiciones concretas y las necesidades urgentes son diferentes entre países y continentes. De ahí la invitación a las Conferencias Episcopales y a las Iglesias particulares a continuar el proceso de discernimiento con el fin de desarrollar soluciones pastorales específicas.

Sinodalidad, estilo misionero

“La sinodalidad” es un estilo de misión que nos anima a pasar del yo al nosotros y a considerar la multiplicidad de rostros, sensibilidades, proveniencias y culturas. En este horizonte hay que valorar los carismas que el Espíritu dona a todos, evitando el clericalismo que excluye a muchos de los procesos de toma de decisiones y la clericalización de los laicos que frena el impulso misionero. La autoridad – es la esperanza – se vive en una perspectiva de servicio. Sinodal también sea el enfoque del diálogo interreligioso y ecuménico, orientado al conocimiento mutuo y a la ruptura de prejuicios y estereotipos, así como a la renovación de la vida comunitaria y parroquial para acortar la distancia entre los jóvenes-Iglesia y muestre la íntima conexión entre la fe y la experiencia concreta de vida, debe ser también sinodal. Se formalizó la petición reiterada en el Aula de establecer, a nivel de las Conferencias Episcopales, un “Directorio de pastoral juvenil en clave vocacional” que pueda ayudar a los responsables diocesanos y a los agentes locales a cualificar su formación y su acción “con y para los jóvenes”, ayudando a superar una cierta fragmentación de la pastoral de la Iglesia. Reafirmada la importancia de la JMJ, así como la de los centros juveniles y de los oratorios que, sin embargo, deben ser replanteados.

El desafío digital

Hay algunos desafíos urgentes que la Iglesia está llamada a asumir. El Documento Final del Sínodo trata de la misión en el entorno digital: parte integrante de la realidad cotidiana de los jóvenes, una “plaza” donde pasan mucho tiempo y donde se encuentran fácilmente, un lugar esencial para llegar e involucrar a los jóvenes en las actividades pastorales, la web presenta luces y sombras. Si, por un lado, permite el acceso a la información, activa la participación sociopolítica y la ciudadanía activa, por otro, presenta un lado oscuro – el llamado dark web – en el que se encuentran la soledad, la manipulación, la explotación, la violencia, el cyberbulismo y la pornografía. De ahí la invitación del Sínodo a habitar en el mundo digital, promoviendo las potencialidades comunicativas con vistas al anuncio cristiano, y a “impregnar” de Evangelio sus culturas y dinámicas. Se espera que se creen Oficinas y organismos de cultura y evangelización digital que, además de “fomentar el intercambio y la difusión de buenas prácticas, puedan gestionar sistemas de certificación de los sitios católicos, para contrarrestar la difusión de noticias falsas sobre la Iglesia”, emblema de una cultura que “ha perdido su sentido de la verdad”, fomentando la promoción de “políticas y herramientas para la protección de los menores en la red”.

Reconocer y valorar a la mujer en la sociedad y en la Iglesia

El documento evidencia también la necesidad de un mayor reconocimiento y valoración de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, porque su ausencia empobrece el debate y el camino eclesial: hay una urgente necesidad de cambio por parte de todos – se lee – incluso a partir de una reflexión sobre la reciprocidad entre los sexos. Se espera que “haya una presencia femenina en los organismos eclesiales a todos los niveles, incluso en las funciones de responsabilidad” y que “haya una participación femenina en los procesos de toma de decisiones eclesiales con respecto al papel del ministerio ordenado”. “Es un deber de justicia” – afirma el documento – que encuentra su inspiración en Jesús y en la Biblia.

Cuerpo, sexualidad y afectividad

El Documento se detiene sobre el tema del cuerpo, de la afectividad, de la sexualidad: ante los avances científicos que plantean cuestiones éticas, fenómenos como la pornografía digital, el turismo sexual, la promiscuidad, el exhibicionismo en línea, el Sínodo recuerda a las familias y a las comunidades cristianas la importancia de hacer descubrir a los jóvenes que la sexualidad es un don. A menudo la moral sexual de la Iglesia se percibe como “un espacio de juicio y condena”, mientras que los jóvenes buscan “una palabra clara, humana y empática” y “expresan un deseo explícito de confrontación sobre cuestiones relacionadas con la diferencia entre la identidad masculina y la femenina, la reciprocidad entre hombres y mujeres, la homosexualidad”. Los Obispos reconocen el esfuerzo de la Iglesia por transmitir en el contexto cultural actual “la belleza de la visión cristiana de la corporeidad y de la sexualidad”: es urgente buscar “caminos más apropiados, que se traduzcan concretamente en la elaboración de caminos formativos renovados”. “Es necesario proponer a los jóvenes una antropología de afectividad y sexualidad capaz de dar el justo valor a la castidad” para el crecimiento de la persona, “en todos los estados de vida”. En este sentido, es necesario prestar atención a la formación de agentes pastorales creíbles y maduros desde el punto de vista afectivo-sexual. El Sínodo constata también la existencia de “cuestiones relativas al cuerpo, a la afectividad y a la sexualidad que requieren una elaboración antropológica, teológica y pastoral más profunda, que debe llevarse a cabo de la manera más adecuada y en los niveles más adecuados, desde lo local hasta lo universal”. Entre ellas surgen las relacionadas con la diferencia y la armonía entre la identidad masculina y femenina y las inclinaciones sexuales. “Dios ama a cada persona y también a la Iglesia al renovar su compromiso contra toda discriminación y violencia por motivos sexuales”. Igualmente – continúa el Documento – el Sínodo “reafirma la importancia antropológica decisiva de la diferencia y de la reciprocidad entre hombre-mujer y considera reductivo definir la identidad de las personas a partir de su orientación sexual”. Al mismo tiempo se recomienda “fomentar” los “caminos de acompañamiento en la fe, ya existentes en muchas comunidades cristianas”, de “personas homosexuales”. En estos caminos las personas son ayudadas a leer su propia historia; a adherirse libre y responsablemente a su propia llamada bautismal; a reconocer el deseo de pertenecer y contribuir a la vida de la comunidad; a discernir las mejores formas de alcanzarla. De esta manera ayudamos a cada joven, sin excluir a nadie, a integrar cada vez más la dimensión sexual en su personalidad, creciendo en la calidad de las relaciones y caminando hacia “el don de sí”.

Acompañamiento vocacional

Entre los otros desafíos señalados por el Sínodo está también el económico: la invitación de los Padres es a invertir tiempo y recursos en los jóvenes con la propuesta de ofrecerles un período destinado a la maduración de la vida cristiana adulta que “debe permitir un alejamiento prolongado de los ambientes y de las relaciones habituales”. Además, mientras esperamos un acompañamiento antes y después del matrimonio, se alienta la creación de equipos educativos, incluyendo figuras femeninas y matrimonios cristianos, para la formación de seminaristas y personas consagradas, también con el fin de superar las tendencias al clericalismo. Se requiere una atención especial en la acogida de los candidatos al sacerdocio, que a veces tiene lugar “sin un conocimiento adecuado y una relectura profunda de su historia”: “la inestabilidad relacional y afectiva, y la falta de raíces eclesiales son signos peligrosos. Descuidar las normas eclesiales a este respecto – escriben los Padres sinodales – constituye un comportamiento irresponsable, que puede tener consecuencias muy graves para la comunidad cristiana”.

Llamados a la santidad     

“Las diversidades vocacionales – concluye el Documento Final del Sínodo de los Jóvenes – están reunidas en la única y universal llamada a la santidad. Lamentablemente, el mundo está indignado por los abusos de algunas personas de la Iglesia, más que animado por la santidad de sus miembros”, por eso la Iglesia está llamada a “un cambio de perspectiva”: a través de la santidad de tantos jóvenes dispuestos a renunciar a la vida en medio de la persecución para permanecer fieles al Evangelio, puede renovar su ardor espiritual y su vigor apostólico.

El regalo del Papa a los participantes del Sínodo

Finalmente, como recuerdo del Sínodo de los Jóvenes, el Santo Padre ha regalado a todos los participantes una baldosa de bronce en bajorrelieve que representa a Jesús y al joven discípulo amado. Se trata de una obra del artista italiano Gino Giannetti, acuñada por el Estado de la Ciudad del Vaticano, emitida en sólo 460 ejemplares.
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